Rumbo al Mirador del Condór en el Valle de Cocora.

El Valle de Cocora es uno de los atractivos turísticos más conocidos y un destino que no te puede faltar cuando visitas el Quindío. Además de ser uno de los destinos más visitados por los extranjeros, los cuales no dudan en aventurarse a caminar a través del Valle, rumbo a la Casa de Los Colibrí o hasta el Parque Nacional de los Nevados. Sin embargo no es la única maravilla que encontrarás allí.

Siendo las 8:45 a.m, nuestros huéspedes empiezan a llegar a la recepción del hostal con el fin de espera la partida rumbo a nuestro destino. En esta ocasión una familia de extranjeros son los que nos acompañan, se les nota en su cara lo ansiosos que están por empezar el recorrido.

Antes de salir, nuestro guía le hace entrega a cada uno su refrigerio: una botella de agua, un banano que ayuda a prevenir los calambres musculares que podemos tener luego de hacer ejercicio, un bocadillo que permite mantener el nivel de energía, y una chocolatina. Ahora si es momento de salir.

Caminamos unas cuantas cuadras desde el hostal a la plaza principal de Salento, caminata que te permite deleitarte con la arquitectura llena de color y formas, que caracteriza este municipio y todos los municipios del Quindío. La plaza es el lugar donde encontrarás todos los willys (como se conocen los jeep en esta región), lo cuales en medio de esta fascinante experiencia de viajar en uno de estos vehículos, nos lleva rumbo a el Valle de Cócora, desde donde seguiremos caminando rumbo a nuestro destino.

Ya en el Valle de Cocora es inevitable sentir ese aire de tranquilidad y de asombro al ver como la imponente palma de cera se levanta. La caminata es un trayecto de ida y regreso de 4 horas, la cual se inicia caminando sobre la vía principal por la cual llegamos hasta allí y en vez de seguir el trayecto de muchos visitantes, unos metros más adelante tomamos un ruta algo escondida que encuentras a la izquierda del camino.

En medio de naturaleza, del paso del río, pronto iniciamos a sentir el ascenso. La palma de cera se hace presente y es inevitable el deseo de abrazarla, levantar la vista y tomar una foto, y con cada paso se hace más presente. Algunos se van quedando sin aire en el camino por eso siempre es bueno la pausa para tomar agua y porque no comer el banano.

Ya se alcanza a divisar el destino final y aunque aparentemente está lejos, solo resta 10 minutos de caminata, las aves se escuchan con más frecuencia y el paisaje mejora.

Finalmente, llegamos al Mirador del Cóndor. Un lugar desde el cual divisas todo el Valle de Cocora y sus palmas de Cera, donde ves como corren rápidamente las nubes para posarse sobre la montaña y el Morrogacho, ese cerro que se muestra como un guardia del Valle de Cocora y que se ve como un declive maravilloso.

¡Es un recorrido que no te puedes perder!

El bonus extra de nuestro recorrido es  disfrutar , junto a esa vista, de un canelazo, que muy amablemente nos brindó el guía.

Para el regreso, el descenso es más rápido. Ya son cerca de las 12 del mediodía y el cuerpo empieza a pedir almuerzo. Así que ya de nuevo en el punto de partida de la caminata, no queda más que disfrutar de un almuerzo vegetariano o la tradicional trucha, según desees. Por último, resta regresar a Salento a disfrutar de su arquitectura.

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